-El premio de investigación cerebral más grande del mundo otorgado por descubrimientos innovadores sobre cómo sentimos el tacto y el dolor
El Brain Prize 2026 se otorga a los profesores David Ginty (EE.UU.) y Patrik Ernfors (Suecia) por sus descubrimientos pioneros sobre cómo el sistema nervioso detecta y procesa el tacto y el dolor. Su trabajo ha reescrito libros de texto y ha abierto nuevas vías para el desarrollo de tratamientos específicos para afecciones como el dolor crónico y la hipersensibilidad al tacto.
COPENHAGUE, Dinamarca, 5 de marzo de 2026 /PRNewswire/ — El sistema somatosensorial nos proporciona la sensación de nuestro propio cuerpo y sus interacciones físicas con el mundo. Nuestro sentido del tacto nos permite percibir una brisa que pasa, sentir la forma y textura de los objetos en nuestras manos o el contacto físico de los demás. Proporciona retroalimentación sensorial crucial que controla cómo movemos nuestro cuerpo y respondemos al mundo exterior. El sistema somatosensorial también abarca nuestra capacidad de sentir dolor. El dolor puede ser causado por estímulos mecánicos, calor y sustancias químicas nocivas. Si bien es desagradable, es esencial para nuestra supervivencia, actuando como un sistema de alerta que nos protege de lo dañino. Las alteraciones en nuestra capacidad normal para sentir el tacto y el dolor pueden provocar afecciones graves y debilitantes, incluida la hipersensibilidad al tacto (observada en muchos trastornos del desarrollo) y el dolor crónico que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Aunque el tacto y el dolor se han estudiado durante más de 150 años, Patrik Ernfors (Karolinska Institutet, Suecia) y David Ginty (Harvard Medical School, EE.UU.) han revolucionado el campo al identificar cómo las células nerviosas de la piel transforman la estimulación dolorosa, térmica y mecánica, como las caricias, las vibraciones o las hendiduras, en señales neuronales. Además, han mapeado cómo estas señales se transmiten y procesan dentro de la médula espinal y luego se envían al cerebro, donde se crean la percepción y las reacciones emocionales y conductuales de nuestras interacciones con el mundo físico.
Juntos, sus descubrimientos han reescrito los principios de los libros de texto sobre la sensación somatosensorial y han proporcionado la base para una nueva generación de intervenciones dirigidas para el dolor y la disfunción somatosensorial basadas en tipos de células y vías neuronales específicas.
El profesor Andreas Meyer-Lindenberg es presidente del comité de selección del Brain Prize y explica el motivo por el que se concedió el Brain Prize 2026 a los profesores David Ginty y Patrik Ernfors:
“La somatosensación define la integridad del cuerpo y el límite entre el cuerpo y el mundo y, por lo tanto, es crucial para nuestro sentido del yo físico y nuestras interacciones con el mundo que nos rodea. La capacidad de detectar e interpretar el tacto, el dolor, el picor y la temperatura depende de una extraordinaria diversidad de neuronas sensoriales periféricas, células de soporte y circuitos de la médula espinal y del tronco encefálico organizados con precisión. Al descubrir y categorizar distintos tipos de neuronas sensoriales, vinculándolas a órganos terminales y vías específicas, y proporcionando novedosas herramientas genéticas y moleculares ampliamente utilizadas, su trabajo ha creado un modelo para comprender el tacto normal y para identificar dónde van mal las cosas en trastornos como el dolor crónico y la hiper e hiposensibilidad que pueden estar asociados con enfermedades del sistema nervioso”.
En nombre de la Lundbeck Foundation, la consejera delegada Lene Skole felicita a los dos premiados:
“Nuestra capacidad de sentir el tacto y el dolor es quizás el más subestimado de nuestros sentidos. Nos da nuestro sentido de nosotros mismos y de nuestras interacciones con el mundo. Sin él nos sentiríamos incorpóreos. Esto es difícil de imaginar y apreciar realmente lo profundo que es; sólo necesitamos mirar lo que sucede cuando el sentido del tacto y el dolor fallan. Los nuevos conocimientos fundamentales sobre la neurociencia del tacto y el dolor proporcionados por Patrik Ernfors y David Ginty son verdaderamente notables y traen esperanza a los pacientes que viven con trastornos como el dolor crónico. Es un verdadero placer premiar a estos destacados científicos con el Brain Prize 2026.”
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